“La energía nuclear es una de las energías más seguras y menos contaminantes”. Habrá quien se sorprenda de esta afirmación, pero es compartida por muchos científicos e ingenieros, y explicaré brevemente algunas de las razones:
- La energía nuclear es la que tiene menos tasa de muertos en accidente por terawatio año (”mil millones de watios usados de forma continuada durante un año”) de electricidad producida de 1970 a 1992 (en concreto, ocho muertos por Tw año, frente a los 85 del gas natural, los 342 de carbón o los 883 de la hidroeléctrica); una estadística un tanto macabra del “Instituto Paul Scherrer” de Suiza, pero que muestra perfectamente, de forma objetiva, un dato relevante para evaluar su seguridad.
- Los residuos radioactivos son, en efecto, un problema, pero hay que recordar que se van “apagando”, bajando continuamente la radioactividad con el tiempo según su “periodo de semidesintegración”. Por ello, basta con gestionarlos de manera segura durante ese largo tiempo, ciertamente muy elevado; pero sabiendo que el volumen de residuos radioactivos es varios miles de veces menor respecto a los de tipo urbano o industrial, son relativamente fáciles de confinar comparado con ellos. En cambio, las centrales térmicas, por ejemplo, generan CO2 y demás residuos que son lanzados a la atmósfera, pero cuando un residuo no llega al medio ambiente no puede considerarse contaminación, entonces ¿cómo hay quien puede llamar contaminación a los residuos nucleares siempre que estén debidamente confinados?
- Hablemos ahora de Chernobyl, la mayor catástrofe nuclear de la historia, y pongámosla en su justa medida sin distorsiones interesadas. Según informes de la ONU y diversos organismos (no testimonios de políticos, activistas o revistas de divulgación científica que no argumentan sus afirmaciones, más bien dogmas), en el accidente de Chernobyl murieron directamente 31 personas, y se estiman unas 4000 más a lo largo del tiempo debido a cánceres, etc. Hay quienes utilizan esta catástrofe para tratar de prohibir la energía nuclear, sin embargo, en este último par de años han muerto en las carreteras españolas 5756 personas (año 2006: 3015 fallecidos; 2007: 2741; cifras afortunadamente en descenso), y esto sólo en un país… ¿Es esto motivo para prohibir los coches? El miedo a la energía nuclear es similar al miedo a viajar en avión pese a que es más seguro que viajar en coche.
No hay que olvidar tampoco que la central nuclear de Chernobyl tenía un diseño soviético no “intrínsecamente seguro” como los actuales que usamos en occidente que los hace fiables. ¿Qué significa “intrínsecamente seguros”? Son reactores que están diseñados de tal forma que, por las propias leyes de la física, se autoestabilizarían las reacciones en caso de accidente. A título de curiosidad, menciono un ejemplo innovador de esta idea, el “amplificador de energía” propuesto por Carlo Rubbia consistente en combinar un reactor nuclear con un acelerador de partículas, con Torio como combustible.
Esto sólo son unos pocos argumentos con los que pretendo desmitificar algo la energía nuclear. Se puede hablar mucho más de este tema, como por ejemplo las inmensas dificultades de mantener nuestro crecimiento energético y demográfico sin energía nuclear. Para mayor información es interesante consultar a la asociación “Jóvenes Nucleares”.
Espero que argumentos como éstos hagan replantear algunas cosas a gente que sólo ha tenido ocasión de escuchar falsedades a ciertas organizaciones ecologistas (no todas, puesto que hay bastantes que empiezan a defender el uso de la energía nuclear).