Pese a ser bastante críptico, conviene revisar y tener en cuenta el pensamiento oriental, totalmente diferente del occidental. Últimamente, he estado tratando de formarme y leer más sobre el tema, y he encontrado un párrafo destacable en el libro “El zen y la cultura japonesa” de D. T. Suzuki que recoge en el capítulo de la influencia del zen en el esgrima y los samuráis -que se encarnaba en el bushido- unos consejos interesantes para éstos, extensibles a todo aspecto de la vida:
<<Una idea, aunque pueda ser digna y deseable en sí misma, se convierte en enfermedad cuando la mente se obsesiona con ella. Las enfermedades u obsesiones de las que el esgrimista se tiene que deshacer son: 1. el deseo de victoria, 2. el deseo de recurrir a la astucia técnica, 3. el deseo de exhibir todo lo que se ha aprendido, 4. el deseo de impresionar al enemigo, 5. el deseo de jugar un papel pasivo, y por último, 6. el deseo de librarse de cualquier enfermedad con que se pueda ver afectado. Cuando una de estas cosas le obsesiona, se hace su esclavo, pues le lleva a perder toda la libertad a que como esgrimista tiene derecho.>>
En definitiva, la idea zen de alcanzar el desapego de las cosas sin buscarlo, pues esto último sería en sí mismo un apego.
Como bien dice, la idea zen resulta tan interesante como dificil de absorber (de manejar) por la tradición occidental. Pero es cuestión de práctica, aunque lleve toda una vida, el ser capaz de entenderlo.
Me gusta verle picotear lo más interesante que encuentra en el camino. Como si fuera el pájaro de Hansel y Gretel, toma para usted las huellas que otros van poniendo para marcarlo.