Mi buen amigo Luis Hijarrubia y yo dirigimos un corto en vídeo titulado “Dibujado” con el que ganamos el “Premio Moviola“ del curso 2002-2003. Estaba basado en el relato “Exilio”, del injustamente poco conocido Edmond Hamilton, que me había encantado.
Para el corto no usamos un guión propiamente dicho, improvisábamos sobre la marcha y cambiamos el tratamiento del relato. Pero previamente hice una versión que no fue la que se llegó a rodar, que también tenía otro enfoque respecto al relato.
Ahora -sirva como “regalo”- quiero ofreceros este inédito guión, una versión alternativa a lo que fue finalmente el corto.
Espero que os guste:

“SUEÑO”
Ángel Rey Gallego
Basado en el relato “Exilio” de Edmond Hamilton.
Se ve una sala de billares pasando después a un primer plano de un cartel que lo confirma. Se corta a unos planos generales del ambiente de la sala acabando por centrarse en una partida de billar. Quedan 3 bolas: la blanca, una naranja y la negra. Un taco golpea a la bola blanca y ésta hace meter la bola negra en un agujero. Dos chicos estaban jugando mientras otros dos miraban. Los cuatro son amigos. El que ha ganado la partida les habla a los dos espectadores:
DAVID.- (Entregando el taco a uno de ellos.) Todo vuestro.
(Se ve al perdedor, JUAN, entregando el taco al otro compañero, se le acerca DAVID y le habla.)
DAVID.- Sentémonos y terminemos la conversación de antes.
JUAN.- Antes voy a pedirme algo, ahora vuelvo.
(JUAN se acerca a la tienda de los billares. Mientras se desplaza hacia allá busca calderilla en la cartera que ha sacado. Cuando llega la pone encima de la mesa.)
JUAN.- Una cerveza. (El empleado abre una y se la tiende. JUAN la recoge.) Gracias.
Con la cámara enfocando a DAVID (que está sentado) desde uno de los asientos de la mesa se ve que viene JUAN por detrás de DAVID. La cámara sigue a JUAN hasta que se sienta frente a su amigo.
DAVID saca un cigarrillo de su paquete y se lo pone en la boca. A continuación saca su mechero Zippo y lo abre, lo enciende y lo acerca a su cigarrillo. Vemos como se consume el inicio del cigarrillo con un primerísimo primer plano. Expulsa el aire y todo se llena de humo. Estos planos han de ser rodados al estilo de “Traffic” o “Erin Brockovich” en el sentido de que debe haber cortes de décimas de segundo entre las diferentes acciones. Además la escena entera, hasta que se levanten de la mesa, ha de tener un tono azulado como en “Payback” y ambiente “de taberna”.
JUAN.- (Termina de beber un trago de su cerveza y empieza hablar pausadamente a pesar de su impaciencia.) Sigue con lo que me estabas contando.
DAVID.- (Da una larga calada y empieza a hablar.) Bien. (Suspiro.) Yo creo que todo lo que vivimos es como un sueño.
JUAN.- ¿Qué quieres decir?
DAVID.- Que lo que vivimos no es real. Es real en cuanto a que existe en nuestras mentes, pero no tiene existencia física, al menos no sin ser condicionada en todos los aspectos por la mente.
JUAN.- ¿Con eso quieres decir que la mente influye sobre la materia?
DAVID.- Sin duda.
JUAN.- ¿Entonces cómo explicas el hecho de que no se cumplan los deseos de la gente?
DAVID.- Es que se cumplen: Su deseo consiste en que la mente no tenga poder sobre la materia. Se sugestionan de ello.
JUAN.- (Escéptico.) Pero habrá personas que sepan que la mente tenga el poder que tu la atribuyes. Si no, ¿quién habría elaborado la teoría que defiendes?
DAVID.- ¿Y no las hay? ¿No hay gente que dobla cucharas?
JUAN.- (Cínicamente.) Sí, y ahora me dirás que las premoniciones están provocadas por las personas que las tienen.
DAVID.- Por supuesto, las personas pueden sugestionarse de algo y provocarlo con su mente.
JUAN.- Hubo casos de premoniciones de la tragedia del Titanic. Me imagino que nadie querría que se murieran todas esas personas.
DAVID.- Conscientemente no.
JUAN.- ¡Pero la mayoría de la gente no quiere que se den hechos violentos!
DAVID.- (Sonriendo cínicamente.) ¿Tú crees?
JUAN.- (Extrañado.) ¿Qué quieres decir?
DAVID.- Todas las novelas deben tener conflictos, y un conflicto es siempre violento en mayor o menor grado. En los videojuegos queremos violencia, en las películas también. ¡Incluso las comedias tienen conflictos!
JUAN.- ¡Pero nadie quiere vivir en una película bélica!
DAVID.- No, en realidad la violencia es atractiva para el ser humano. ¿No jugábamos con pistolas cuando éramos niños?
JUAN.- ¡Pero eso es jugar! Si pudieras vivir en una película del Vietnam, ¿lo harías?
DAVID.- Mira, nunca he contado esto a nadie pero es la única manera para convencerte: Sabes que yo escribo relatos de ciencia-ficción, ¿verdad? (JUAN asiente con la cabeza.) Hace ya algún tiempo que intenté escribir una novela larga. Empecé describiendo el planeta donde tendrían lugar las aventuras. Sería casi igual que la Tierra, incluso con el mismo nombre. Acabó mi primer día de trabajo y agotado como estaba me fui a dormir. Soñé con ese mundo de mi creación. No había nadie, estaba totalmente deshabitado. Supongo que era porque aún no había creado a la raza que lo habitaría.
JUAN.- ¿Cómo sabías que era el mundo de tú creación si era igual que la Tierra?
DAVID.- He dicho que lo describí “casi” igual que la Tierra. Los edificios que imaginé eran más toscos que los de la Tierra original y así supe que estaba soñando con mi mundo. (Continuando con la historia.) A lo que iba, estaba paseando por mi mundo cuando me desperté. Entonces tuve la sensación de que mi mundo soñado era más real que en el que vivía. De todas formas seguí escribiendo mi novela. Al siguiente día describí a los personajes. Físicamente los diseñé humanos pero mentalmente los tuve que hacer mucho más bárbaros que la raza humana porque eso favorecía la aparición de los conflictos necesarios para mi historia.
JUAN.- (Interrumpiendo.) Y a la noche siguiente soñaste con tu mundo lleno de tus personajes.
DAVID.- Efectivamente, y tuve otra vez al despertar la sensación de que ese mundo era real. (Pausa. Vemos desde el punto de vista de DAVID como uno de sus dos amigos que juegan mete una bola y se prepara para meter otra. Cortamos antes de que vuelva a tirar y continúa a la conversación.) Sólo había una manera de comprobar si era real y era la siguiente: Debía de seguir escribiendo la novela introduciéndome en ella como un personaje más.
JUAN.- (Mostrándose interesado.) ¿No te importó visitar un mundo lleno de bárbaros? Aunque fuese un sueño tendría que ser horrible.
DAVID.- No pensé en eso. Serían crueles y desalmados, pero me pareció interesante. Por eso digo que la violencia es atractiva para el ser humano.
(Hace una pequeña pausa en la que mira como el mismo que metió la bola anterior sigue aún jugando y mete la bola negra. Prosigue intentando darse prisa.) Bueno, me describí en mi novela y aparecí de repente en aquel mundo. Viví entre mis personajes y no podía volver a mi mundo de procedencia. Lo intenté todo, pero no podía despertar del sueño. Estaba atrapado en mi historia. Tenía que quedarme a vivir con los personajes, con sus tremendas lacras y defectos hasta…
IVÁN (Uno de los dos amigos que estaba jugando les corta.).- Ya os toca.
DAVID.- (Levantándose.) Vamos.
Vemos que DAVID y JUAN se acercan a la mesa de billar mientras los otros dos ocupan su lugar anterior.
DAVID.- (Poniendo tiza al taco.) Yo rompo, ¿vale?
JUAN.- Pero antes termina la historia. ¿Cómo saliste del sueño?
DAVID.- (Sonríe amargamente.) Aún no he despertado. (Lo dice antes de romper brutalmente, como Paul Newman al final de “El color del dinero”. Corte en negro. No vemos la cara de JUAN pero imaginamos cómo se siente: tan descorazonado como el espectador.)

FIN
- Añadido del 20 de enero de 2010: Este guión fue publicado también en “El Estanco de Auggie Wren” bajo mi pseudónimo Germán Trenza.
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