En el “Expansión” del sábado 6 de junio de 2009, en la página 6, viene la noticia “General Motors, una botica sobre ruedas que salió cara”, escrita por Gemma Martínez. Pongo a continuación un extracto de la misma (la negrita es mía):
“A finales de la década de los 40 la compañía, muy productiva, tenía beneficios históricos. El sindicato era muy fuerte y General Motors decidió compartir parte de sus beneficios a través de la sanidad, tal y como quería la plantilla”, explica Harley Shaiken, profesor de Berkeley University of California.
La empresa, que de este modo da cobertura médica a 1,1 millones de personas, asegura que en los últimos quince años ha tenido que pagar gastos sanitarios y de pensiones por valor de 103.000 millones de dólares (72.069 millones de euros). Cada trabajador en activo soporta la sanidad y las pensiones de diez jubilados. Estos conceptos se repercuten directamente en el coste de producir un coche, encareciéndolo en unos 1.600 dólares, y han sido uno de los motivos que ha empujado a GM hacia el concurso de acreedores.
En la factura sanitaria se incluyen desde las visitas al médico, a los ingresos en hospital, la cirugía y la adquisición de los fármacos y de aparatos como marcapasos o audífonos. La póliza también cubre prácticas como la asistencia al dentista y el oftalmólogo. Además, asume el copago de las medicinas para otras dos dolencias específicas: la disfunción eréctil y la acidez de estomago.
GM costea parte del precio de adquisición de fármacos contra la impotencia sexual, entre ellos Viagra (Pfizer), Cialis (Lilly) y Levitra (Bayer). La compañía está considerada como el principal comprador privado de este producto en EEUU. La pastilla de Pfizer cuesta entre diez dólares y trece dólares en las farmacias de EEUU para las personas sin seguro. La última información pública disponible, de 2006, recoge que GM abonó 17 millones de dólares por compras de Viagra.
Deberíamos tener cuidado a la hora de gestionar nuestra Seguridad Social y al defender acríticamente el Estado del Bienestar, se podría llegar a una situación parecida. También hay que mantener la objetividad siempre, aun en las épocas de prosperidad como los últimos años de la década de 1940 para General Motors…
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