17
Ene
09

El niño de la “caja”: ¿dónde va el sufrimiento?

cronicadeunninosolo

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Mt. 5, 5.


Hagamos un experimento mental muy relacionado con el “problema del Mal”.

Supongamos una “caja” de proporciones astronómicas que aísla termodinámicamente una porción del espacio (es un sistema aislado termodinámicamente, por lo que se puede hacer uso de la “segunda ley de la termodinámica”), conteniendo idealmente la materia, energía, calor, etc. en su interior sin escapar al resto del universo. Dentro de dicha porción hay una estación espacial donde hay un niño que vive con sus padres y pasará en la estación toda la vida. Sus padres le tratarán bien: tendrá capacidad de realizarse como persona ya que tiene avidez por todo tipo de conocimiento y tiene libros, vídeos e incluso realidad virtual para simular y poder sentir todo lo que no contenga la estación. Incluso, si alguien me achaca que el niño no podrá ser feliz realmente sin relacionarse con otros humanos, añado que se relacionará con otros niños de la colonia espacial. Agréguese lo que se crea que hace falta para ser razonablemente feliz.

En definitiva, el niño consume felizmente su vida allí. Después, al ser la “caja” un sistema aislado termodinámicamente, acaban -tras muchísimo tiempo- por igualarse todas las temperaturas, la materia se disgregará y se llegará a lo que se llamamuerte térmica” de esa porción de universo. En este estado de cosas, la materia, la energía y el calor están distribuidos uniformemente dentro de la hipotética caja. Entonces, la abrimos y todo lo que queda en su interior se difunde poco a poco por el resto del universo.

nino Ahora supongamos una segunda opción. El niño, en vez de vivir felizmente, es sometido por sus propios padres a todo tipo de abusos y tormentos. Finalmente muere sin alcanzar ser mínimamente feliz. Se llega de nuevo a la muerte térmica de “la caja” y todo queda uniformemente repartido como en el caso anterior. Se vuelve a abrir la caja en el mismo momento que había sido abierta la anterior. Desde un punto de vista físico, la situación del universo ahora es la misma que en el primer caso (puesto que todo lo que había en el interior de la caja está igualmente distribuido uniformemente, al menos en términos estadísticos). Sólo queda una pregunta: ¿dónde va el sufrimiento?

Anuncios

5 Responses to “El niño de la “caja”: ¿dónde va el sufrimiento?”


  1. 1 Alejandro
    febrero 19, 2009 en 12:07 am

    Es curioso, la pregunta se ve casi arbitraria sí uno observa posibles reemplazos como:
    – ¿Dónde va la felicidad?
    – ¿Dónde va el odio?
    – ¿Dónde va la risa?
    – ¿Dónde va la verguenza?
    – ¿Dónde va el placer?

    Por otro lado, ¿por qué tendría que irse a algún lado? ¿No puede simplemente consumirse y ya? Me suena a masoquismo esperar que el sufrimiento se conserve eternamente, y es esto último la idea que a mi parecer es el principio principal implícito en la pregunta en cuestión, un principio por cierto falaz, pues nada es eterno.

  2. febrero 19, 2009 en 12:42 am

    Es una pregunta planteada más bien de una forma metafísica que física, pues es obvio que si desaparece el sujeto que siente el dolor, el dolor desaparece, no es eterno.
    La pregunta ha de verse entroncada en la diferencia que supondría tener dos universos paralelos con la distinción planteada, ya que ambos universos, en un momento dado, se verían como idénticos (cuando se abre la ‘caja’); pero la historia previa -que no podemos conocer sólo con lo que vemos en ese momento concreto- es radicalmente diferente. Yo no parto de que nada es eterno: pienso que las cosas existentes en el mundo material no son eternas, pero lo que ha ocurrido en cierta forma sí que lo es y no se puede cambiar, ya que algo que ha ocurrido ha de existir de alguna forma en algún lado (¿universos paralelos? ¿una dimensión puramente mental?), al menos en concepto o “esencia” precisamente por haber ocurrido (¿como una parte de un mundo mental platónico?).
    Y es cierto, se podrían hacer también todas esas preguntas, pero así es más dramático -una licencia-. Aunque también he de añadir que el sufrimiento gratuito no se “comprende” si no hay una compensación “más allá”, se me antoja como un absurdo, una arbitrariedad. Por supuesto, tenemos la alternativa del nihilismo, pero no explicaría por qué los humanos tenemos en nuestro inconsciente el concepto de “bien” y pese a todo a veces no lo cumplimos; al menos no de forma concluyente. Si tenemos el concepto de “bien”, deberíamos cumplirlo siempre mecánicamente salvo error por parte de nuestra mente; pero parece que disponemos de la posibilidad de elegir, de un “libre albedrío”.
    Finalmente, todas esas preguntas alternativas que propones “chocan” con una mentalidad completamente fisicista, que es lo que yo denuncio. Cuando abres la ‘caja’ ya no existen esos términos mencionados en las preguntas, pero han existido y, por tanto, “existen” como “concepto”; “existen” como una potencialidad, una “esencia”.

  3. 3 Alejandro
    febrero 25, 2009 en 8:18 pm

    Si en vez de abrir las cajas y mirar, tomásemos una fotografía de cada caja en un momento determinado, no podríamos tampoco “leer” las emociones (con seguridad) y no habría diferencia entre un niño de pie en una caja y un niño de pie en la otra caja. El problema no está tanto en la caja como en el organismo que observa.
    Me cuesta entender el concepto de “bien” que expresas y es que, lo que es bueno y lo que no, lo decide el propio ser humano. Lo “bueno” es una idea abstracta que expresada en términos generales no significa nada (solo tiene significado si se aplica a una situación específica). A mí por ejemplo me parece algo bueno que el sufrimiento esté “condenado” a desaparecer irrevocablemente.
    Hay una serie de causas-efecto que han llevado al niño de la caja triste a sufrir, -tienen que haberlas sí es que el universo en cuestión se rige por las leyes convecionales-, por esto, no es en realidad nada de “arbitrario” ese sufrimiento. Iguala las condiciones de la caja triste a las de la caja feliz y también tendrás un niño feliz.

    Para resolver un problema, digamos mover una caja de un lado a otro, existen muchas posibles soluciones. Cada posible solución es “creada” dentro una simulación (modelo) del mundo hecha por un organismo (sea máquina, sea humano) para posteriormente “correr” ese mismo modelo con otra y otra posibilidad y finalmente comparar los resultados de todas las alternativas en pro de tomar una decisión real; aquí, las “potencialidades” “existen” en la mente del organismo como una serie de configuraciones de neuronas.
    Sobre si queda alguna “esencia” de los hecho ocurridos “alguna vez”, bueno, tal vez queden consecuencias (¿efecto mariposa?), digo, tal vez en el universo en donde el niño fue triste la configuración geométrica final de la caja sea otra (puede haber más de un modelo estable, lo que está al norte de una caja puede estar al sur de la otra) pero eso ya es llevar la discusión a un plano tipo ciencia-ficción (no es que sea malo pero…hay que estar de humor para soñar).

    Muchos saludos.

  4. febrero 25, 2009 en 10:10 pm

    Comentas unos puntos muy interesantes.

    Primeramente, hablas de “abrir las cajas” de forma que recuerda a un equivalente del “experimento del gato de Schrödinger”, derivando el problema al observador. Por supuesto, esto no lo niego, y es más, lo admito como la cuestión principal. Pero este asunto lo planteo desde un punto de vista filosófico, como pudiendo verlo “todo” y todas las opciones posibles, no desde una óptica puramente científica (en base a la observación empírica). Conviene aclararlo, aunque cierto es que se puede plantear como lo propones.

    Creo que, pese a que sean difíciles de definir por ser términos “difusos”, sí que existen los conceptos de “bien” y “mal” puesto que los utilizamos -es un hecho empírico-, aunque pudieran tener diferentes significados en distintas culturas. Esto podría solucionarse con el utópico planteamiento de Leibniz de un lenguaje universal, con palabras absolutamente bien y concretamente definidas, con lo que todos los problemas filosóficos se resolverían “calculando”. Hasta ahora no ha sido posible (ni es seguro que lo sea).

    También tengo que añadir que parto de una premisa implícita: la existencia del “libre albedrío”. Sin “libre albedrío”, todo -también las neuronas, la mente- vendría regido por leyes naturales, pudiendo ser determinado el sistema dando a “correr” la simulación del modelo. Al respecto también menciono que “todo lo que había en el interior de la caja está igualmente distribuido uniformemente, al menos en términos estadísticos”. Estos “términos estadísticos” -otra premisa- pueden no ser exactamente iguales en las dos cajas (doy por hecho, por simplificar, que pueden ser considerados iguales, no olvidando que no es necesario que sea así), dando lugar a la posibilidad de entrar en acción el “efecto mariposa” u otras consideraciones.

  5. 5 Alejandro
    febrero 26, 2009 en 7:32 pm

    No deja de ser curioso que si partieras de premisas opuestas como “no existe el libre albedrío” y “no se puede ver todo“, tampoco sería posible determinar el comportamiento del sistema (sin margen de error), mediante simulación, por el desconocimiento que implica la segunda premisa y por la pérdida de información que ocurre cuando se “modela” un objeto a términos más simples.
    En fin… creo que no puede añadirse nada ya a la conversación…

    Más saludos.


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Categorías

Archivos

Blog Stats

  • 209,615 hits

A %d blogueros les gusta esto: