Archive for the 'Política' Category

07
Dic
14

Francisco Sosa Wagner: “Los ‘ismos’ que manejamos han quedado viejos”

 

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Foto extraída del artículo de ABC “Un literato en el parlamento”

Francisco Sosa Wagner en el programa de Radio Siglo XXI “El Búho” del 24 de noviembre de 2014 habla, tras ser expelido de UPyD, de la crisis en que nos hayamos inmersos con un mensaje poco adanista y sí muy sensato.

Extracto de los mins. 49:00-51:35 (Resalto con negritas y subrayados para tratar de conducir la lectura a lo fundamental, dado que, al ser una transcripción más o menos limada de un audio, no deja de tener un hilo discursivo menos rígido que un texto pensado para ser leído.):

José García Domínguez: “¿Cree viable usted, desde su experiencia como eurodiputado, que se puede esperar la creación de un estado-nación europeo que sirviese para enfrentarse al poder, también transnacional, de los mercados?”

Francisco Sosa Wagner: “Claro, es que ésa es una de las causas de esta quiebra ideológica de la socialdemocracia o del socialismo: la mundialización. Ese fenómeno es al que los teóricos del socialismo y de la socialdemocracia no han sabido enfrentarse. Pero fíjese que esto es un problema que también hay que decir que no afecta solamente a la socialdemocracia. Yo he pasado en los últimos meses que he estado en el Parlamento Europeo, porque UPyD se incorporó al grupo de los liberales, y he estado, por tanto, estos meses, en el grupo liberal, siguiendo los debates del grupo liberal, de la constitución de la nueva legislatura y todo esto, ¿no…? y he detectado también lo mismo: que hay una cierta confusión, y un cierto despiste ante lo que se avecina. Y es que los problemas son nuevos, y los ‘ismos’ que nosotros manejamos son ‘ismos’ que se han quedado viejos. Éste es el asunto. Y no se ha sabido. ¿Cómo se sale de eso? Pues mire usted, yo tengo muy claro que de esto se sale con el pensamiento, con ciudadanos que se pongan a escribir y que se pongan a pensar. De los políticos eso no se puede esperar. Los políticos actúan… la política es una obra de teatro, se actúa en un escenario y los actores no escriben la obra, la obra la escriben otros. Pues esto es lo que pasa ahora. Hay que pensar en que son los filósofos, los ensayistas, los sociólogos, los politólogos y tal, esclarecidos, que sepan dar con nuevas fórmulas. Y esto no solamente vale para el socialismo, como digo, vale también para el liberalismo; como vale también para la encrucijada en que se encuentra la democracia tout court’, como dicen los franceses, la democracia ‘sin más’. Es que estamos en un momento de una grandísima confusión y ante un grandísimo interrogante de lo que se nos viene encima, de lo que estamos viviendo y de lo que se nos viene encima, ¿no?”

Permítaseme como nota final un malévolo comentario de corte nihilista: estas juiciosas palabras han sido pronunciadas por uno de los miembros del tribunal que calificó de sobresaliente cum laude a la tesina sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla y León de un tal José Luis Rodríguez Zapatero. Cosas de la vida. Y es que estamos en una “era ilegible”.

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11
Mar
14

“Centrifugación Digital”, o “Por qué dejé de ser de Libertad Digital”

“Por qué dejé de ser de izquierdas” (Ciudadela, 2008) de Javier Somalo y Mario Noya bien podría tener hoy una continuación titulada “Por qué dejé de ser de Libertad Digital”. Sería un título muy a brocha gorda, como veremos, pero reflejaría el espíritu del asunto. Pasemos a reseñar, muy a vuelapluma, los personajes que aparecen.

“Por qué dejé de ser de izquierdas” nos ofrece testimonios -no exactamente entrevistas- de unas personas que llegaron a la derecha, o más concretamente al liberalismo, tras una juventud -más o menos alargada- de izquierdas; cuyas vidas confluyeron en el diario “Libertad Digital” (LD en adelante).

Lo prologaba Javier Rubio, que dejó LD por desavenencias con Federico Jiménez Losantos. Poniendo aparte los decesos de Carlos Semprún Maura y Horacio Vázquez Rial, compartían sus recuerdos e impresiones exizquierdistas como José María Marco, que marchó de LD mostrando su desacuerdo respecto a las opiniones de Pío Moa sobre la homosexualidad, que fue expelido tras una polémica con el responsable del epílogo César Vidal, que emigró a EEUU decepcionado con Jiménez Losantos, no sin antes haberse enemistado con Juan Carlos Girauta, figurante como los otros en el libro, que con el tiempo acabó regresando a LD.

Girauta cuenta que, tras su pasado izquierdista, militó en el Partido Popular de Cataluña, acto de lo más rebelde en aquel 1994, para acabar como candidato a las Europeas de 2014 por Ciudadanos. Una vida políticamente inquieta.

Junto a Girauta nos revelan sus experiencias Cristina Losada y José García Domínguez. Los tres son los responsables del blog “Heterodoxias” y los tres siguen en LD, tras el paréntesis por parte de Girauta, si bien con un combativo García Domínguez contra la línea editorial económica que marca Juan Ramón Rallo -éste no exizquierdista- en LD. Quizás una forma de abjurar desde dentro. Vidas ideológicamente agitadas para esta empresa periodística de plantilla turbulenta.

Tengo más perdidos la pista a Amando de Miguel y Pedro de Tena. Aunque ambos permanecen en el diario, es verdad tengo la impresión de que el primero siempre ha ido más por libre y el segundo no estaba desde el comienzo de esta aventura digital liberal (que me conste; corrijan si yerro en algo, ya digo que son reflexiones muy a vuelapluma).

Para el final el que aparece en primer lugar en el texto que evocamos. Jiménez Losantos, que focaliza buena parte de las críticas y lidera aún el menguante, o al menos sensiblemente metamorfoseado, grupo mediático de LD.

Hemos visto que no todos han abandonado el periódico, pero resulta sugerente contemplar el centrífugo panorama pasado poco más de un lustro -y estamos dejando de lado otros personajes y temas, como podría ser la transición de COPE a esRadio-. Este proyecto liberal filoaustríaco no ha logrado la implantación social deseada. Como tantas utopías, ha producido una diáspora. En realidad, este liberalismo nunca tuvo futuro. Y, tras leer a John Gray y Tony Judt, a Dios gracias.

15
Feb
14

El mito moderno – John Gray

“El mito moderno afirma que la ciencia permite a la humanidad hacerse cargo de su destino. Sin embargo, la humanidad es en sí misma un mito, un vago residuo de fe religiosa. En realidad sólo hay seres humanos que utilizan el creciente conocimiento que les brinda la ciencia para procurar alcanzar sus fines en conclicto.”

John Gray, “Al Qaeda y lo que significa ser moderno”.

03
Jul
10

“Defensa de Howard Roark” (“El Manantial”)

El ego del hombre es el manantial del progreso humano“. Ayn Rand.

Quiero poner aquí el alegato final de una de mis películas favoritas, “El Manantial”, grandísimo “melodrama de la Arquitectura” de King Vidor, sobre la novela homónima de Ayn Rand. Protagonizada por Gary Cooper y una Patricia Neal estupenda. No considero que esta “Defensa de Howard Roark” sea un SPOILER, ya que no desvela el veredicto y más bien resulta una explicación intelectual de todos los hechos que han ocurrido durante la película sin hacer una relación exhaustiva de los mismos, pero como hay quien es especialmente sensible a lo que se considera o no “spoiler”, ahí queda el aviso.

Aquí, Howard Roark sobre la Integridad:

“Do you want to stand alone against the whole world?”

Y un par de escenas con Patricia Neal y Gary Cooper:

02
Jul
10

¡Tomad Teología de la Liberación en vena!

¡Tomad Teología de la Liberación en vena!

“Credo” – Elsa Baeza

***

– Letra:

ELSA BAEZA
“CREDO”

Creo Señor firmemente,
Que de Tu pródiga mente,
Todo este mundo nació,
Que de tu mano de artista,
De pintor primitivista
La belleza floreció,
Las estrellas y la luna
Las casitas y las lagunas,
Los barquitos navegando
Sobre el río, rumbo al mar,
Los inmensos cafetales
Los blancos algodonales
Y los bosques mutilados
Por el hacha criminal.
Los inmensos cafetales
Los blancos algodonales
Y los bosques mutilados
Por el hacha criminal.

ESTRIBILLO:
Creo en Vos, arquitecto, ingeniero
Artesano, carpintero, albañil y armador,
Creo en Vos, constructor del pensamiento,
De la música y el viento, de la paz y del amor.

Yo creo en Vos Cristo Obrero,
Luz de luz y verdadero unigénito de Dios,
Que para salvar al mundo,
En el vientre humilde y puro, de María se encarnó
Creo que fuiste golpeado, con escarnio torturado,
En la cruz martirizado, siendo Pilatos Pretor,
El romano imperialista, puñetero y desalmado,
Que lavándose las manos, quiso borrar el error
El romano imperialista, puñetero y desalmado,
Que lavándose las manos, quiso borrar el error

Creo en Vos, arquitecto, ingeniero
Artesano, carpintero, albañil y armador,
Creo en Vos, constructor del pensamiento,
De la música y el viento, de la paz y del amor.

Yo creo en Vos compañero,
Cristo humano, Cristo Obrero, de la muerte vencedor,
Con el sacrificio inmenso, engendraste el hombre nuevo,
Para la liberación,
Vos estás resucitando, en cada brazo que se alza,
Para defender al pueblo del domino explotador,
Por que estás vivo en el rancho, en la fábrica en la escuela
Creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección
Por que estás vivo en el rancho, en la fábrica en la escuela
Creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección

Creo en Vos, arquitecto, ingeniero
Artesano, carpintero, albañil y armador,
Creo en Vos, constructor del pensamiento,
De la música y el viento, de la paz y del amor.

Creo en Vos, arquitecto, ingeniero
Artesano, carpintero, albañil y armador,
Creo en Vos, constructor del pensamiento,
De la música y el viento, de la paz y del amor.

Creo en Vos, constructor del pensamiento,
De la música y el viento, de la paz y del amor.

*****

Canción bonita, pero no comparto su ideología para nada…

10
Abr
10

Metáfora del tazón de mierda (The Wire)

En la magnífica The Wire (también llamada “lamejorseriedelahistoria”) hay una certera metáfora sobre lo que es ejercer el poder político, la metáfora del “bol de mierda”.

10
Nov
09

El salario mínimo genera desempleo

Las ideas y premisas que vamos a utilizar para nuestro razonamiento (procurando aunar el suficiente rigor con un propósito didáctico para quienes tienen ya nociones), aunque se admiten matizaciones, vienen descritas en cualquier manual de Economía Política básica de cualquier lugar del mundo, excepto en países como Cuba y Corea del Norte. Usemos, por ejemplo, el libro “Economía. Teoría y Política” de Francisco Mochón Morcillo, la cuarta edición de McGraw-Hill. Lo veremos desde un punto de vista cualitativo y general.

Tomemos, ceteris paribus, las gráficas que representan la oferta y la demanda de empleo (en un “mercado de trabajo” ideal, homogéneo, etc.) bajo las coordenadas “P” (P = Salarios) y “Q” (Q = cantidad de trabajo).

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Con ello tenemos esta gráfica (damos por conocida por el lector la teoría económica que describe el funcionamiento y características del “mercado de trabajo“, con estas gráficas, funciones y demás; de todas formas, viene recogido en los capítulos 10 y 11 del libro de Mochón), con S la oferta del empleo y D la demanda y “q” y “p” los valores concretos de la cantidad de empleo y del salario del punto de equilibrio. Cabe precisar que son los trabajadores quienes ofertan su trabajo y las empresas quienes lo demandan, eso representan respectivamente S y D. El punto de intersección entre ambas representaciones es el punto de equilibrio y lo que en la práctica se produciría en un mercado libre. ¿Pero qué pasa si imponemos por ley un salario mínimo?

Antes, leamos unos párrafos del capítulo 20 del libro de Mochón (la negrita es del texto original, los subrayados míos):

“El equilibrio en el mercado de trabajo determina el nivel de empleo de equilibrio, que es además el nivel de pleno empleo. Este nivel de empleo de equilibrio determina el nivel de producción de la economía vía función de producción agregada. De esta forma, en términos del modelo neoclásico el nivel de producción de equilibrio viene determinado exclusivamente por la producción ofrecida por las empresas, no por la producción demandada por los consumidores. Por ello puede afirmarse que en el modelo clásico/neoclásico es la oferta la que domina sobre la demanda.

(…)

Desde una perspectiva clásica, si existe desempleo éste sería voluntario, pues una reducción de los salarios reales aumentaría el empleo y la producción. En este sentido el desempleo se debe, en última instancia, a una inadecuada política de salarios, ya que éstos no se ajustan a los cambios en la función de demanda real de mano de obra.

Para los clásicos, dado que el desempleo está motivado porque los trabajadores piden un salario real superior al de equilibrio, cualquier aumento de la demanda agregada no lograría reducir el paro, pues las empresas no estarían dispuestas a aumentar el empleo a los salarios reales vigentes. Los posibles aumentos de la demanda agregada sólo se traducirían en aumentos de precios y posteriormente de salarios nominales, para evitar pérdidas del poder adquisitivo. En este sentido, se dice que los trabajadores no tienen ilusión monetaria.”


Cuando existe un salario mínimo impuesto por ley, los trabajadores “piden un salario real superior al de equilibrio” porque se ven obligados por ley. Con el salario mínimo se rompe ese equilibrio al ser, por definición, una intervención que impide el equilibrio.

Como se desprende del texto de Mochón, modificar la curva de demanda no es solución, por lo que es preferible dejarla como está. Por tanto, sólo queda margen de acción a la curva de oferta, es decir, a los trabajadores. La oferta se desplazaría hacia arriba hasta encontrar el nuevo equilbrio con el salario mínimo.

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Vemos que, en efecto, ha aumentado el salario (p’>p), pero que la cantidad de personas con un empleo ha disminuido (q'<q, una cantidad de trabajo menor se cubre con menos trabajadores) respecto al equilibrio original (en un mercado libre no intervenido). Luego, resumiendo,  subir el salario mínimo genera desempleo, aunque el salario de los que aún pueden trabajar sea más alto (el salario mínimo expulsa de este mercado de trabajo intervenido a aquellas personas que quieren trabajar por un sueldo menor). En concreto, aumenta el desempleo en los jóvenes, personas con poca formación, etc.

Los sindicatos, al apoyar intervenciones como éstas, no defienden los derechos de todos los posibles trabajadores, sino los privilegios de quienes ya tienen un empleo. Estos son los hechos y consecuencias que se derivan de la teoría económica convencional. El debate y la decisión entre elegir un modelo con más personas trabajando con menos salario u otro con menos trabajo disponible y mayores sueldos es un debate ideológico, no de la ciencia económica.

Las ideas filosóficas liberales defienden el primer modelo porque el salario mínimo, como intervención coactiva que es, atenta contra la libertad (incluso en el caso de un modelo o caso particular en el que el salario mínimo aumentara el empleo, si tomamos como premisa básica la libertad, no es admisible el salario mínimo -lo que no quiere decir que sea incompatible con otras formas de protección social a las personas más desfavorecidas-). Además, personalmente, pienso que una de las mayores lacras para una sociedad es un tasa elevada de paro, puesto que desanima a los que ya se encuentran en esa situación y provoca incertidumbres sobre el crecimiento de un país. Más empleo reduciendo los salarios aumenta las posibilidades de mejorar y prosperar. En la Historia de la Humanidad hemos visto cómo es el trabajo lo que lleva a nuevas ideas y a más progreso -salimos de la “pobreza” hasta llegar a donde estamos hoy-, por no olvidar el carácter edificante que tiene el trabajo en sí mismo. Por ello creo necesario eliminar esa coacción llamada “salario mínimo”, reduciéndolo progresivamente hasta su eliminación, evitando cambios bruscos y traumáticos. Para ello hace falta un consenso social fruto de la difusión de estas ideas y la refutación de muchos mitos. No al salario mínimo.

En resumen, si una persona libremente quiere (por las razones que sea) aceptar un empleo cobrando por debajo del salario mínimo, ¿por qué no puede hacerlo?


– Añadido del 11 de noviembre de 2009:

Me indican que un salario mínimo suficientemente bajo no tiene incidencia sobre el empleo. Esto, lógicamente, es correcto. En el post considero como supuesto tácito un salario mínimo por encima del punto de equilibrio, puesto que por debajo no tendría sentido establecerlo. Como podemos ver en la gráfica, cualquier salario mínimo por debajo del punto de equilibrio no incide sobre el mercado de trabajo; no tiene ningún efecto ya que hay libertad para que se encuentren sin restricciones las funciones de oferta y de demanda en el punto de equilibrio. Pero entonces, ¿qué sentido tendría imponerlo? ¿Por qué no quitarlo? En ambos casos, si queremos un mercado de trabajo libre y razonable, no debemos fijar un salario mínimo.

También quiero resaltar que no creo que el salario mínimo sea la razón principal del desempleo en España, ya que, como acertadamente me señala por Facebook José Bailén, hay otros factores más decisivos, como que los beneficios por desempleo son muy altos (“muchísimo más altos que en otro país de la OCDE, me dice José) o la rigidez de los contratos y el elevado coste de despido. Con este post he pretendido desmitificar el tema del salario mínimo y combatir la desinformación que produce la demagogia de Zapatero cuando lo saca a colación, desmontando una de sus ocurrencias populistas más queridas; aparte del interés didáctico que tiene por sí mismo.




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