Archive for the 'Arte' Category

19
Abr
17

Manuel Machado del francés al castellano

En 2000, la Editorial Castalia publicó en un solo tomo, preparado por Rafael Alarcón Sierra, tres poemarios modernistas de Manuel Machado: “Alma. Caprichos. El mal poema”.
manuel-machado-1914
A través de su lectura, me he vuelto asiduo a la poesía de Manuel Machado, que me parece de gran calidad, pero, sin embargo, poco conocida.

Es conocida la relación de Manuel Machado con Francia, e incluso llegó a traducir al francés él mismo un par de sonetos suyos, originalmente en castellano. En cambio, en el volumen de Castalia citado arriba, en los apéndices a “El mal poema”, hay dos poemas escritos por Machado directamente en francés: “LA VIE…” y “MINUIT” (pp. 265 y 266 del tomo de Castalia). Quise terminar de leer por completo el volumen, pero tenía el serio inconveniente de no saber francés –hecho a tener muy en cuenta por quien lea estas líneas– y no los encontraba en español (aunque durante la confección de este post acabé encontrando una versión de “LA VIE…”), así que decidí cometer la temeridad de encargarme yo mismo de la traducción de los dos poemas como buenamente pudiera. Traducir lleva a consultar documentación y, en mi caso, pedir ayuda a unas cuantas personas, a quienes estoy muy agradecido (han sido muchas las consultas que he realizado, mayores o menores, por lo que casi debiera tomarse como un proceso colectivo en el que yo sólo era un ilusionado coordinador). Además, obliga a mayor reflexión que una simple lectura, por lo que, pese a los escollos en contra, procedí a intentarlo sabiendo que me ayudaría a comprender mejor ambos poemas.

Voy a plasmar aquí el resultado de mi pesquisas y empeño, que espero que sea digno y no desoriente demasiado. He tratado de encontrar un equilibrio entre una traducción medianamente literal y mantener la forma. He considerado fundamental resguardar la métrica, pero no me he visto capaz de mantener una rima consonante, así que he estado obligado a transigir con la asonancia. Todo esto conlleva no pocas licencias. Espero que algún día se traduzcan más profesionalmente estos poemas vertidos al castellano, aunque, ante la nada, bien vale lo pobre o mediano.

Agradezco cualquier comentario o aportación que ayude a corregir o entender mejor los poemas, por lo que quizá en el futuro pueda cambiar o actualizar algo de la traducción del propio post. No obstante, dejo el original en francés de cada uno para poderlos consultar tranquilamente. Espero, sin embargo, no haber dejado pasar grandes errores u omisiones, si bien los que haya –o las licencias y decisiones tomadas– son entera responsabilidad mía.

 

LA VIE…

Ni vice ni vertu dans ma course incertaine.
Ma vie est un regret de ne rien regretter
et, promenant l’horreur de ma peine sans peine,
je vais maudit du Ciel ainsi que de l’Enfer.

Des´ ébauches d’amour, de la haine pour rire…
des biens, des maux, sans trop démêler la saveur,
de plaisirs aigre-doux, des lyriques martyres…
Car j’ai peur de la joie comme de la douleur.

Je me suis arrêté à toutes les frontières
et je n’ai pas goûté la paix d’un seul pays,
la terre qui délasse ni l’eau qui désaltère.

A attendre le soleil il s’est fané mon lys.
J’arrive où l’on ne sait… Et, sur la fin, je vois
qu’il faudrait parcourir la route une autre fois.

ooo

 

LA VIDA…

Ni vicio ni virtud en mi vereda incierta.
Mi vida es un lamento sin arrepentimiento
y, andando en el horror de mi pena sin pena,
el Cielo me maldijo así como el Infierno.

En esbozos de amor y de odio a la sonrisa…
en los bienes y males hallo apenas sabor,
agridulces placeres de las mártires líricas…
Porque yo temo el goce al igual que el dolor.

Yo detuve mis pasos en todas las fronteras
y no gusté la paz en un solo país,
ni tierra del reposo ni el agua que refresca.

La espera al sol mis lirios llevó a marchito fin.
No se sabe mi rumbo…Y, hacia el término, veo
que habría que tomar el camino de nuevo.

oooooo

 

MINUIT

Une ombre malsaine
Tombe sur les lieux
Que je vois à peine…
Sur la ville ancienne
S’abattent les cieux.

Des clartés fuyantes
passent un instant…
Une peur charmante
Blottit les amantes
Contre les amants.

Quelque chose innonde
l’air d’ombres de mort
planant sur le monde.
Dans la nuit profonde
la ville s’endort.

La ville s’endort,
mêlant jusqu’au jour
dans son pauvre corps
les frissons de mort
aux frissons d’amour.

ooo

 

MEDIANOCHE

La sombra malsana
cayendo en los pueblos
y que apenas veo…
En la villa anciana
se abaten los cielos.

Las luces fugaces
un instante pasan…
Un pavor que encanta
y acurruca amantes
frente a los que aman.

Algo el aire inunda
de sombras de muerte
que este mundo cruzan.
En noche profunda
la ciudad se duerme.

La ciudad se duerme,
cuando un día unió
cuerpos indigentes
por temor de muerte
a temblor de amor.

oooooo

 

Existe un tercer poema de Manuel Machado escrito en francés, “VRAIMENT…”, perteneciente a su poemario “Ars moriendi”. A continuación intento también su traducción.

 

VRAIMENT…

Ma chère, vous trouvez que l’Espagnol est triste…
Je vous l’accorde un poco. Pourtant ce n’est pas vrai
tout à fait rien au monde n’existe.
L’Espagnol, en tout cas, n’est pas un être gai.

Il s’en faut bien, mon Dieu! Mais, su fondo de son âme,
on est porté à lui pardonner son sérieux,
et même sa mélancholie, car, madame
la vie en ce moment n’a rien de bien joyeux.

Vous dépensez partout l’entrain et l’allégresse,
ce beau rire charmant, ce sourire charmeur…

C’est qu’en vous la gaîté s’épanouit et se dresse,
en savourant de vivre le suprême bonheur.

Et nous… Nous avons eu souvent la maladresse
de placer nos désirs et nos espoirs Ailleurs!

que habría que tomar el camino de nuevo.

oooooo

 

REALMENTE…

Querida, usted opina que el español es triste…
Se lo concedo en parte. Sin embargo no es cierto
por entero que nada en este mundo existe.
El español, si acaso, no pasa por risueño.

¡Lejos de ello, Dios mío! Mas desde su alma íntima,
otorgamos perdón a su formalidad
e incluso, mi señora, a su melancolía,
porque no hay en la vida cierta felicidad.

Usted reparte el júbilo y el placer y lo alegre,
con su cálida risa, su hermoso sonreír.

Pues con usted el buen humor prende y florece,
gustándose el sabor del gozoso vivir.

Y nosotros… ¡Caemos en torpezas frecuentes
al poner nuestros sueños muy distantes de aquí!

oooooo

 

05
Dic
14

Tenebrismo, simetría, manga y arte japonés

 

“¿Cuál es el sentido de lectura de las obras de arte orientales?”

Ángel Rey Gallego

santiago_estevezFotografía tomada del blog “Divagaciones de un artista” de Miguel Asensio.

Santiago Estévez García, pintor y director escénico, impartió el pasado 18 de junio de 2014, en la Casa Museo de José Zorrilla de Valladolid, la conferencia “El tenebrismo y la influencia de su luz sobre las artes escénicas”, que me suscitó una reflexión acerca de la composición y simetría en el arte.

En un momento de ella, Santiago enunció, apoyada en ejemplos prácticos,  “una ‘ley de la percepción visual’: Todo objeto situado a la derecha pesa más que el que está situado a la izquierda del cuadro. Para que quede equilibrado hay que aumentar el tamaño del objeto situado a la izquierda. Y lo mismo ocurre en la escenografía teatral”. Como la novela, el teatro, el cine y otras artes como el cómic, o mismamente la música, la pintura tiene una ‘narrativa’, es decir, se desarrolla en el ‘tiempo’. Los cuadros se ‘leen’ más o menos inconscientemente de izquierda a derecha, perdiendo ‘fuerza’ los mismos y desbalanceándose si los invertíamos. Esto es así puesto que es la forma de lectura occidental, ¿pero qué ocurriría en el manga o en las pinturas orientales donde, en sus culturas, el sentido de lectura es opuesto?

Justo en esos tiempos se exponía en Valladolid la muestra Arte Japonés. Belleza y Honor en el Antiguo Japón”, que me hizo centrar la atención en esta idea. Estaba la xilografía erótica del célebre pintor Hokusai, “El sueño de la esposa del pescador”.

kraken-esposa-pescador

Para el ‘lector’ de pinturas occidental, es una imagen que se me antoja agresiva, donde nos encontramos ‘de frente’ al kraken (a la derecha, como destino de la lectura de la mirada), dejándonos una sensación muy alejada de la sensualidad con que dicen es contemplada por los japoneses.

Pero invirtamos la imagen, acoplando esta obra a nuestra estructura mental occidental (dejando al kraken a la izquierda). Se recupera la sensación perdida con la ‘traducción’; personalmente, me parece que se desvanece un tanto ese punto terrorífico, de violencia, de agresividad, para tener un mayor peso la sensualidad. Una ‘sensualidad’ quizá extraña o retorcida, pero no tan chirriante como en el caso anterior. Se produce un cambio emocional en quien lo contempla.

kraken-esposa-pescador_invertida

Las viñetas del cómic japonés o manga se leen de derecha a izquierda. Al editarlo en Occidente se suele tener siempre el mismo debate: simetrizar o no. Lo primero –simetrizarlo como en un espejo hace que no veamos el dibujo original (lo que lleva a fenómenos como que los personajes se saluden con la mano izquierda), pero mantiene nuestro occidental orden mental de lectura de las viñetas. Lo segundo mantiene la originalidad pura del dibujo, pero requiere un esfuerzo mental de ‘reestructuración visual’ que pienso que no siempre resulta exitoso.

Esta confusión de estructura visual puede darse más en imágenes sueltas, pero bien es verdad que, durante la lectura continuada de un manga, uno podría llegar a incrustar el orden de seguimiento de viñetas en su estructura mental; aunque, en mi experiencia personal, a veces tengo la sensación de que ‘se me va la mirada’, vuelvo ocasionalmente al ‘lenguaje visual occidental’. Diría que el proceso no es perfecto, pero como supongo que no lo es escuchar una película en un idioma que no sea el materno, por muy bien que lo puedas conocer.

Si vemos otras ilustraciones japonesas (supongo que puede pasar lo mismo con las de otras culturas con igual sentido de lectura, como las árabes), muchas se ven diferentes haciendo este ‘click mental’ de darlas la vuelta para verlas ‘bien’. Gracias a la conferencia de Santiago Estévez, tuve esta idea y empecé a ‘rotar mentalmente’ los cuadros japoneses en concreto algunos de batallas que empezaron a tener más sentido, composición y belleza en vez de ‘resultar raros’ (y los caballos me parecía que cabalgaban ahora con más ‘coherencia’ y realismo).

Incluso la pintura más famosa de Hokusai, “La gran ola de Kanagawa”, cambia bastante si efectuamos la inversión. Primero ofrecemos la composición original:

800px-Great_Wave_off_Kanagawa2

Y a continuación invertimos, resultando una imagen emocionalmente distinta, diría que más innovadora artísticamente, como quizá se percibiera en Japón (la ola viene ‘hacia el espectador de la obra’, puede que ‘golpeándole’):

800px-Great_Wave_off_Kanagawa2_invertida

Aclaraciones finales: Todas estas reflexiones no son más que meras hipótesis a base de sensaciones puntuales. Si alguien conoce de alguna fuente en que profundice o teorice sobre estas cuestiones o parecidas, ya sea para negarlas, matizarlas o ahondando en ellas, me encantaría que me las remitieran. Si estas hipótesis son ciertas, puede que no sea demasiado exagerado decir que –en general en Occidente no se habría contemplado (correctamente) hasta ahora el arte oriental.

16
Dic
13

Max Ophuls: “Un hombre de experiencia es un niño destruido”

“La experiencia -y esto sólo se aprende más tarde- significa perder poco a poco la ignorancia propia de la infancia y de sus sueños. Se cambia ilusión por realidad, se pasa de las cosas adivinadas, deseadas, inaprensibles, al mundo de las limitaciones. Un hombre de experiencia es un niño destruido.

Max Ophuls (director de cine).

Localicé esta frase en el libro “MAX OPHULS”, Ediciones JC, varios autores: Carlos Aguilar, Juan Cobos, José María Guajardo, Miguel Marías y Juan Carlos Rentero. La frase se encuentra en el capítulo a cargo de Juan Cobos.

05
Sep
10

Lovecraft y la “literatura realista”

Lovecraft, en una carta a  E. H. Price del 15 de agosto de 1934 (que viene recogida en “Lovecraft: una biografía” de L. Sprague de Camp), realiza una digresión acerca de lo que puede afrontar como artista y la importancia de mantenerse cada cual dentro de sus propios límites. Recuerda algo a la tesis que se defiende en el famoso libro “El principio de Peter”.


Aunque tengo el más alto respeto por los autores de la literatura realista y envidio a los que son capaces de llevar a cabo el feliz reflejo de la vida en forma narrativa, soy tristemente consciente, tras verdaderos experimentos, de que es un área definitivamente cerrada para mí. El hecho es que no tengo absolutamente nada que decir en lo que a la vida real y desnuda se refiere. Los acontecimientos de la vida me dejan tan profunda y crónicamente frío –y sé tan poco acerca de ellos en definitiva– que no puedo sacar nada en relación con ellos que tenga el aliciente y la tensión y el suspense necesarios para componer una historia de verdad. Es decir, estoy incurablemente ciego para los valores dramáticos o ficcionales, salvo en lo que atañe a las violaciones del orden natural. Por supuesto, comprendo objetivamente lo que son estos valores, y puedo aplicarlos con bastante éxito a la crítica y revisión de la obra de otro, pero no dominan mi imaginación lo bastante como para encontrar expresión creadora … Lo que es más, no sé lo bastante de la vida como para ser eficaz exponente de ella. Debido a la mala salud de mis primeros años y a mi disposición naturalmente retraída, mis contactos con la humanidad –y con sus variados aspectos, costumbres, modos de hablar, actitudes y normas– han sido extremadamente limitados; de forma que hay probablemente muy poca gente, aparte de la clase más rústica, que sea más simple que yo. No sé cuántas categorías de personas hacen, y piensan, y sienten, y hablan … El supuesto realista que no conoce bien la vida está forzosamente obligado a recurrir a la imitación: a copiar lo que encuentra en los dudosos y artificiales medios de los libros, obras de teatro, reportajes periodísticos y demás … Supongamos que me piden que describa el modo con que uno de esos atolondrados jóvenes detectives de club responde a una situación dada. Ahora bien, yo no soy un atolondrado joven detective de club ni lo he sido jamás … ni he conocido a ninguno tampoco. Evidentemente, no sé cómo diablos reaccionaría uno de ellos (suponiendo que tales personas existan) ante una situación dada … Y esto es así en tan diferentes tipos de personas (son muy pocos los tipos que verdaderamente comprendo –y no estoy seguro tampoco de comprenderlos–) que no podría completar el elenco de personajes de una obra literaria entera… … Me interesan solamente los grandes acontecimientos, las corrientes históricas, los órdenes de organización biológica, química, física y astronómica; y el único conflicto que tiene para mí algún significado emocional es el del principio de libertad o de irregularidad o de atrevida oportunidad frente a la eterna y enloquecedora rigidez o ley cósmica … especialmente las leyes del tiempo. Los individuos y sus fortunas dentro de las leyes naturales me conmueven muy poco … En otras palabras, los únicos héroes sobre los que puedo escribir son los fenómenos. El cosmos es un círculo de fatalidad tan cerrado –con todas las cosas preordenadas– que nada me resulta tan realmente dramático como la súbita y anormal violación de esa implacable inevitabilidad … algo que no puede existir, pero que uno puede imaginar como existente … Naturalmente, uno podría ser más bien un artista abierto, con capacidad para evocar la belleza desde todas las vertientes de la experiencia … pero cuando no se es inequívocamente un artista así, no tiene sentido simular y fingir y pretender que se es. Así que, concedido que soy un hombre pequeño en vez de un hombre grande, prefiero mil veces admitirlo francamente –y tratar de ser un hombre pequeño bueno dentro de mis límites estrechos, reducidos, minúsculos– a enmascararme y fingir ser más grande de los que soy.

Tal fingimiento sólo puede conducir a un vano engaño, una pomposa vacuidad y una pérdida final de lo poco bueno que podría haber hecho si me hubiese limitado a la pequeña parcela que era realmente mía.

25
Sep
09

David Mamet: “¿Para qué sirve el arte?”

davidmamet Más extractos del libro de David MametLos tres usos del cuchillo. Sobre la naturaleza y la función del drama“ (la negrita es mía):

Los artistas no se preguntan “¿Para qué sirve el arte?”. No sienten el impulso de “crear arte”, de “ayudar a la gente” ni de “ganar dinero”, sino de reducir el peso de la insoportable disparidad entre su consciencia y su inconsciente y poder alcanzar así la paz.

Cuando hacen arte, su síntesis no-racional tiene el poder de darnos paz a nosotros. Las palabras de la racionalidad no tienen poder para darnos paz a través del arte.


Otro fragmento del libro, centrándose en el teatro:

La finalidad del teatro no es, pues, afianzar la estructura social, ni incitar a los menos perspicaces a que se despabilen, ni predicar a los convencidos acerca de la delicias (o las cargas) de la vida de la clase media. La finalidad del teatro, como de la magia, como la de la religión -los tres compañeros inseparables-, es infundir un temor purificador.

25
Sep
09

David Mamet sobre la “disposición” para ir al teatro

david_mamet David Mamet, en su libro “Los tres usos del cuchillo. Sobre la naturaleza y la función del drama“, describe la disposición con la que se debería ir al teatro (la negrita es mía):

El teatro es un arte comunitario. (…) Cuando uno entra en el teatro, debe estar con el ánimo dispuesto a decir: “Nos hemos reunido todos aquí para experimentar una comunión, para descubrir de una vez qué es lo que pasa en este mundo“. Sin esta disposición se obtiene entretenimiento y no arte (y un entretenimiento bien pobre, por cierto).

25
Jun
09

Sesión Doble (II): “El Aviador” y “Centauros del desierto”

Hoy, la segunda “Sesión Doble” que hice (marzo 2005, “El Conservador”):


SESIÓN DOBLE (II)

Ángel Rey Gallego

“EL AVIADOR”

el_aviador

La última obra de Scorsese desarrolla la vida del magnate Howard Hughes hasta finales de los 40, reflejando tanto sus virtudes como sus debilidades. El retrato es parcial en cuanto a que no vemos sus años finales, pero esto, más que un inconveniente, beneficia al tratamiento de la historia.

La historia le puede servir al realizador para tomar un nuevo y más calmado rumbo frente a sus anteriores films, muy floridos visualmente. En un libro-entrevista con Amenábar, éste dijo que había leido que Martin Scorsese sentía que el público y la crítica le pedían que moviera la cámara, aunque realmente a él le gustaría hacer una historia con la cámara quieta (“Amenábar, vocación de intriga”, pág. 83). En “El Aviador” empieza a realizar lo que anhelaba, si bien mantiene parte de su viejo estilo que tan buen resultado le dio en películas como “Casino”. Conduce la trama biográfica donde el biografiado tiene una personalidad poliédrica. El film muestra que desde niño quería, cuando llegara a la edad adulta, volar en los aviones más rápidos y dirigir las mejores películas; aparte de convertirse en uno de los hombres mas ricos.

Con 18 años hereda de sus padres una fortuna y decide llevar a cabo lo que había soñado, imponiéndose a las personas que lo infravaloraban por su juventud. Howard Hughes tiene una gran imaginación e iniciativa en las actividades que emprende, pero con un componente autodestructivo.

Leonardo DiCaprio, injustamente criticado, incluso denostado por muchos, hace una más que digna labor, perfilándose como uno de los mejores actores para el futuro. Con la presente película lleva, por vez primera totalmente la carga del papel principal sin que nadie haga sombra a la importancia de su personaje en la historia. No obstante, hay grandes actores en ella: Alec Baldwin, interpretando a uno de los adversarios de Howard; Cate Blanchett, que, de una forma muy cuidada a la hora de imitar los gestos y actitudes de la original, encarna a Katharine Hepburn; Kate Beckinsale es una misteriosa e indómita, a la par de sensible, Ava Gardner; John C. Reilly, en el papel de asesor del millonario; Ian Holm, ayudante en aspectos técnicos; la guapa cantante Gwen Stefani, como Jean Harlow; Willem Dafoe tiene una breve y oscura intervención; y tantos otros, ya que esta producción se prodiga en apariciones de numerosos y eficaces secundarios, procedimiento tradicional del cine americano que ha tenido no escasa importancia en la grandeza de éste. Destaca Alan Alda, en el papel de un irritante senador demócrata, que se enemista con Hughes a raíz de una ley que pretende llevar a cabo. Este hecho es importante en la trama, pues la citada ley es tenida por el magnate como antiamericana, ya que supone un intervencionismo en el mercado de la aviación. Cito este detalle porque muchos de los lectores de EL CONSERVADOR muy probablemente estarían en consonancia con estas ideas.

“El Aviador” (“The Aviator”) está nominada a 11 Oscars y su autor entrará en competición con “Million Dollar Baby”, de Clint Eastwood, en la categoría de mejor director. Scorsese no consiguió el galardón con “Gangs of New York”, y este 2005 tendrá otra oportunidad. Aunque cuando ustedes, estimados lectores, estén frente a éstas líneas, el dilema se habrá dilucidado. Tanto Scorsese como Eastwood tienen una gran experiencia y son unos fantásticos cineastas, por lo que mi consejo es que vayan a ver ambas y opinen en consecuencia.

Nota agregada: Como ya se pudo ver, “Million Dollar Baby” se llevó los Óscars a Mejor Película y Mejor Director. Scorsese no pudo llevarse el Óscar al Mejor Director hasta 2006 con “Infiltrados”.


CENTAUROS DEL DESIERTO”

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Se abre una puerta y una mujer observa cómo llega un jinete. Es Ethan Edwards (John Wayne), el cual, tres años después de finalizada la Guerra de Secesión americana, regresa al rancho de su familia para visitarla. Ethan saluda a la mujer, Martha, su cuñada, y por la forma de hacerlo vemos que estuvieron enamorados.

En esta escena inicial, una de las mejores del cine, vemos condensados y en su esencia algunos personajes de manera tal como sólo John Ford hubiera podido recrearlos.

“Centauros del desierto” (“The Searchers”, 1956) es uno de los grandes westerns de todos los tiempos. Cineastas como Spielberg, George Lucas, Coppola o Scorsese la tienen entre sus películas favoritas.

Tras este comienzo, se revela parte del carácter de Ethan, su racismo hacia los indios, que, cuando éstos asaltan el rancho y matan a su amada Martha con toda su familia y raptan a su sobrina, le llevará a emprender una persecución épica de años recorriendo cantidad de lugares. Aunque un crítico, echando a Ford en cara un supuesto abuso del realismo, destacó que parecía que no se saliera en toda la historia de Monument Valley, cuando los actores recorren todo el Oeste. Esto último viene señalado en el libro “John Ford”, de McBride y Willmington, donde se hace la interpretación, bastante acertada a mi entender, de que Monument Valley, más que un lugar real, es un estado mental para John Ford (pág 37 del libro citado). Acompañará a Ethan, Martin Pawley (Jeffrey Hunter), mestizo miembro adoptivo de la aniquilada familia.

Ford siempre se caracterizó por sus escasos movimientos de cámara, de forma que, cuando los utiliza, al suponer algo inusual, logra una fuerza que subraya sobremanera la escena y momento en que ocurre (“¿Cuándo cree que debe moverse la cámara? Cuando hay motivo.” Pág. 48. McBride-Willmington).

Este film, fiel a su norma, sigue ese estilo, si bien está mucho más elaborado y es más innovador (pág. 307. Urkijo) que otros suyos en todos los sentidos. En cuestiones como la composición o el ritmo narrativo (hay un uso del flashback muy bien traído, tanto que parece que no lo es, absolutamente coherente con la narración) e, incluso en las interpretaciones. John Wayne, que siempre fue muy infravalorado como actor (L. Anderson, pág. 256), compone en esta obra una de sus mejores y más maduras actuaciones, a la altura de otras como en “Río Rojo”. Lleno de matices, con contradicciones y dudas que lo hacen más humano. Lindsay Anderson, en su estudio sobre John Ford, advierte que los tonos y acentos [de Wayne] varían y titubean de escena en escena (pág. 256. L. Anderson), tachando esto como negativo. Considero poco acertada esta opinión (en un libro que, por otra parte, es de enorme interés para el análisis de Ford, su obra y aún de la presente producción), ya que “Centauros del desierto” es un prodigio del séptimo arte, de una densidad colosal de contenidos, casi insondable, que, por mucho que se vea, permite sacar nuevas impresiones a cada visionado. Además de todo esto, es una película bellísima dentro de su épica.

Volviendo a la cuestión del racismo, brevemente apuntada arriba, opino, al contrario que otra gente, que no es el verdadero tema de la película, sino sólo una de las vías de escape de la frustración del protagonista, condenado a la soledad. Es la tragedia de un solitario, dijo Ford en una entrevista con Bogdanovich (Bogdanovich, Pág. 91), un outsider según Anderson (pág. 254). Un hombre amargado que ha visto y vivido mucho, lo cual puede haberle llevado a tener una opinión negativa de la raza india, que llevaría a comprender (no digo justificar) sus prejuicios. Sin olvidar que son en cierta parte fachada de sí mismo, como demuestra el que negocie con indios y en el fondo sienta simpatía por el mestizo Pawley. Llevados por lo políticamente correcto, se ha caído en la beatería de tildar al film de “obra maestra, pero racista”. Un simplismo radical ya que, aparte de que Ford fuera adoptado por la tribu de indios que intervinieron como extras, la narración muestra, más que racismo, el choque cultural y las dificultades de los pioneros para formar un hogar en las áridas tierras de Texas. A los interesados en el tema de la formación de los EEUU y el paso del salvaje oeste a la democratización de éste les recomiendo “El hombre que mató a Liberty Valance”, otra de las cumbres fordianas.


INFORMACIÓN DE INTERÉS SOBRE “EL AVIADOR”:

http://www.imdb.com/title/tt0338751/

http://theaviatormovie.com/

http://movies.yahoo.com/shop?d=hv&cf=info&id=1808411951

http://www.foxnews.com/story/0,2933,145326,00.html#top

http://us.ent4.yimg.com/movies.yahoo.com/images/hv/photo/movie_pix/miramax_films/the_aviator/leonardo_dicaprio/hughes.jpg


INFORMACIÓN DE INTERÉS SOBRE “CENTAUROS DEL DESIERTO”:

-“Las 100 mejores películas”. John Kobal. Alianza editorial. Madrid, 1995. (Sección: Cine).

-“Diccionario de directores de cine”. Augusto M. Torres. Alianza editorial. Ediciones del Prado. Arganda del Rey (Madrid), 1994. (Biblioteca temática Alianza).

-“Los 100 mejores western de la historia del cine”. José Luis Mena. Ediciones J. C. 1994, Cacitel, S.L.

-“John Ford” Francisco Javier Urkijo. Ed. Cátedra. Madrid, 1991.

-“Escritos-120: John Ford: Obras maestras”. Luis Martín Arias. Caja España, Obra Social.

-“Escritos-143: John Ford”. Luis Martín Arias. Caja España, Obra Social.

-“Sobre John Ford”. Lindsay Anderson. Ed. Paidós. Barcelona, 2001.

-“John Ford”. Peter Bogdanovich. Ed. Fundamentos. Madrid, 1991.

-“John Ford”. Joseph McBride. Michael Wilmington. Ediciones JC. Madrid, 1984.

http://www.filmaffinity.com/es/film591096.html

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article533.html

http://www.imdb.com/title/tt0049730/

http://sfy.iv.ru/sfy.html?script=searchers

http://images.usatoday.com/life/_photos/2004/2004-01/06-johnford-searchers-inside.jpg




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