Finalmente, el último de los cuatro artículos sobre cine que hice para el “El Conservador”. Sobre el francés Jean Vigo (abril, 2005):
“JEAN VIGO, vanguardia fílmica”
Ángel Rey Gallego

Este 26 de Abril [de 2005] se cumple el centenario del nacimiento del vanguardista Jean Vigo, que en apenas unos años de vida activa como realizador revolucionó el mundo del séptimo arte con sus películas, filmografía cuya duración total no llega a las 3 horas. Hizo un interesantísimo corto documental de la ciudad de Niza titulado “A propósito de Niza” (”À propos de Nice” ); otro corto sobre la natación; “Taris, campeón de natación” (”Taris, roi de l´eau”); el mediometraje “Cero en conducta” (”Zero de conduite”), sobre la revolución de unos chicos en un internado y un único largometraje, de temática amorosa, “L´Atalante”, su obra maestra y canto final ya que, apenas rodada, murió de tuberculosis. Tenía 29 años.
Es muy posiblemente la más grande pérdida de un director joven en la Historia del Cine. Su obra, tan brillante como fugaz, tiene una calidad excepcional siendo uno de los grandes realizadores no sólo de Francia, sino del mundo.
Nació en 1905, en una buhardilla llena de suciedad y gatos. Su padre, de ideas anarquistas, murió en extrañas circunstancias cuando Vigo era niño, el cual, según fue haciéndose mayor, empezó a recopilar información para reivindicar la figura de su progenitor, muy atacado por el poder imperante entonces y tachado en ocasiones hasta de traidor a su patria.
Pasó su niñez y adolescencia en diferentes colegios con nombre falso para no desvelar de quién era hijo. En su juventud contrajo tuberculosis que fue la causa de su temprana muerte. En una de las clínicas donde le trataron conoció a Lydou, afectada de la misma enfermedad, con la que se casó y fue su único amor.
Desde muy pronto, tuvo muy claro que quería dedicarse al cine. El problema era que no tenía suficientes contactos para entrar en ese mundillo. Llegó a trabajar en un rodaje sólo por conocer la elaboración de las películas desde dentro, entusiasmándole de inicio la tarea, pero, cuando aquello acabó, no le bastaba un puesto sin importancia en aspectos artísticos. Quería dirigir.
Conoció al cámara Boris Kaufman, su colaborador habitual en adelante, e inmediatamente se pusieron manos a la obra para realizar un documental mudo sobre la ciudad de Niza (en 2001 se ha editado una versión sonora con música a cargo de Marc Perrone). Jean Vigo comenzó a leer todo tipo de libros para ilustrarse sobre la historia de la ciudad y sus monumentos, hasta que se dio cuenta de que aquello era un mal camino. Debía captar la esencia de Niza y, a la vez, introducir en el documental sus inquietudes políticas, cercanas al anarquismo de su padre, entre las que se incluía una crítica a la burguesía de la época y algunas escenas anticlericales y antimilitaristas. La sátira y la denuncia social están en todo momento presentes. Esta realización es más bien un experimento de montaje, con resultados más que satisfactorios. Una sucesión progresiva de imágenes que se van relacionando unas con otras pasando por diferentes lugares y ambientes de la ciudad. Se ven las personas que caminan por la avenida principal, de variados estratos sociales, los preparativos del Carnaval, las zonas pobres en contraste con las opulentas, un cura que se aleja ante las liberales chicas que bailan en el Carnaval…
Paulo Sallès Gomès trata más extensamente en su libro la elaboración de los films de Vigo, adjuntando anotaciones de las impresiones e ideas que quería plasmar en sus diferentes obras.
En 1931 hace “Taris, campeón de natación”, un pequeño documental deportivo en el que experimenta más en profundidad con la cámara lenta (algo que había iniciado en “A propósito de Niza”). Se recrea en los diferentes movimientos que realiza el nadador cuando está en el agua, pero de tal manera que no resulta aburrido en su poco metraje (9 minutos aprox.). Además, se permite realizar ciertos juegos técnicos con la cámara. Por ejemplo, cuando el nadador sale de la piscina y se va del lugar, tras saludarnos llevándose la mano al sombrero, camina hacia delante semejando que anda sobre las aguas mediante superposiciones de distintas tomas. Aunque no es la pieza más importante de sus obras, nos percatamos perfectamente del componente poético del estilo del autor.
Con “Cero en conducta” llega la más grande de sus polémicas. Es una historia que le sirve para plasmar en el celuloide sus ideales revolucionarios.
La narración está perfectamente dosificada en sus escasos 41 minutos, lo que la ha llevado a ser incluida en la selección de 100 films del libro de John Kobal, junto a la posterior, “L´Atalante”. Está basada, casi con seguridad, en las experiencias de infancia del director. En un estricto internado, los chicos son castigados numerosas veces hasta que, un día, deciden planear una revuelta contra el director y demás mayores. Esto conduce, entre otras, a la mágica escena de la batalla de almohadas, reproducida a cámara lenta, con las plumas volando por los aires.
Está encuadrada en el estilo del realismo poético del autor, con toques surrealistas en algún detalle concreto. Aunque no es la base del mediometraje, los personajes principales están bien definidos, teniendo en cuenta la mayor importancia que tiene el grupo, la clase. Por otro lado, el poder establecido, contra el que va encaminada la protesta, se centra en el ridículo director del internado y los profesores. Le sirve a Vigo para su crítica al sistema y a la burguesía imperante, lo que llevó a que esta obra fuera censurada hasta finales de 1945. Tampoco ayudó que, durante la mencionada “escena de las almohadas”, apareciera, fugaz e imperceptiblemente, el sexo de uno de los niños.
Creo recordar que Garci comentó que, sólo por esta película, Jean Vigo ya merecería un lugar en la Historia del Cine. La tuberculosis le dejó aún tiempo para hacer su único largometraje y obra maestra, “L´Atalante”.
El autor quiso evitar los anteriores problemas con la censura y escogió un guión de tema aparentemente manido, al que supo dotar de su estilo. José Luis Garci, cuando programó este film en su espacio “¡Qué grande es el cine!” (precedido de un interesantísimo documental sobre Jean Vigo y las vicisitudes que corrió “L´Atalante”), mencionó que le había sorprendido que la película de un moribundo demostrara tantas ganas de vivir y tanto optimismo, a pesar de las dificultades.
El argumento trata de una pareja de recién casados que se van a vivir a la barcaza de la que es patrón el marido y, a partir de ahí, poco a poco, surgen roces entre ellos que dan origen al conflicto principal de la película. Tiene un tono profundamente lírico, con escenas muy bellas y de gran fuerza sugestiva, como aquella en la que los dos amantes protagonistas duermen en lugares diferentes, acariciando cada cual su propio cuerpo, recordando de esta manera cuando estaban juntos y el amor que todavía sienten.
Con esta historia, el director destila una narración donde vuelca toda su vitalidad, mientras, a un tiempo, él la está perdiendo en la vida real a marchas forzadas durante un crudo invierno de rodaje. Ya en cama, da las últimas instrucciones de montaje a sus colaboradores. Ha acabado su trabajo. Poco después, muere. Los amigos impiden a su mujer Lydou tirarse por la ventana. La productora cambia de título y música a la película. Se la mutila desde los noventa y tantos minutos a poco más de una hora. Apenas llega a estar unas semanas en cartelera y acaba siendo guardada. Años después se reestrena la obra íntegra recibiendo caústicas críticas (”Tras 12 años de censura la película de un muerto decepciona a sus admiradores” titula el Samedi Soir, el 17 de noviembre de 1945; reproducido en “Jean Vigo” de P. E. Salès Gomès, pág. 279). En los años 90 se restaura con gran dificultad al formato casi original.
Todavía resultan difíciles de encontrar las cintas de un realizador francés, muerto a los 29 años.
Nota agregada: Afortunadamente, en el mismo 2005 salió una estupenda edición en DVD cuajada de extras de la obra íntegra de Jean Vigo.
INFORMACIÓN DE INTERÉS SOBRE JEAN VIGO Y SU OBRA:
* “Jean Vigo”. Paulo E. Salès Gomès. Ed. Circe. Barcelona, 1999.
* “100 Grandes directores de cine”. José María Caparrós Lera. Alianza Editorial. Madrid, 1995.
* “Las 100 mejores películas”. John Kobal. Alianza Editorial. Madrid, 1995.
* “Diccionario del cine”. Georges Sadoul. Ediciones Istmo. Madrid, 1984. (Colección Fundamentos).
* “Historia básica del cine”. Gonzalo Muinelo Alarcón. Edita: Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. Valladolid, 1988.
Y EN INTERNET:
* http://pobladores.lycos.es/channels/cine/THE_WILD_ONE/area/44
* http://www.sensesofcinema.com/contents/directors/02/vigo.html
* http://www.imdb.com/name/nm0897118/
* http://www.nyfavideo.com/content/cat-VIGO.htm
* http://www.kinoki.org/documental/jeanvigo.htm
* http://www.diplomatie.gouv.fr/mediasociete/cinema/promotion/diffusion_nc/collections/galerie/
realisateurs/106.html
* http://increvablesanarchistes.org/articles/biographies/vigo_jean.htm
* http://www.bookrags.com/biography/jean-vigo/
* http://nezumi.dumousseau.free.fr/jeanvigo.htm#bio
* http://www.artificial-eye.com/dvd/ART004vd/main.html
* http://www.artificial-eye.com/dvd/ART004vd/dir.html
* http://movies.yahoo.com/shop?d=hc&cf=gen&id=1800029700
* http://www.videovista.net/reviews/dec04/jeanvigo.html
* http://www.webster.edu/fatc/zero.html




En el
GM costea parte del precio de adquisición de fármacos contra la impotencia sexual, entre ellos Viagra (Pfizer), Cialis (Lilly) y Levitra (Bayer). La compañía está considerada como el principal comprador privado de este producto en EEUU. La pastilla de Pfizer cuesta entre diez dólares y trece dólares en las farmacias de EEUU para las personas sin seguro. La última información pública disponible, de 2006, recoge que GM abonó 17 millones de dólares por compras de Viagra.

En el libro
Podemos ilustrar de qué forma se utilizan las funciones trampilla para codificación con un ejemplo sencillo. Supongamos que yo quiero enviarle un mensaje secreto. Mi “codificación” es bastante primitiva y consiste en colocarlo en un cofre metálico y poner un candado. La “decodificación” corresponde a abrir el cofre. ¿Cómo puedo hacerle llegar el mensaje sin enviarle la llave de alguna forma y hacerlo así vulnerable a terceras personas que están tratando de robarlo? A primera vista parece imposible, pero no lo es; yo cierro la caja con el candado y se la envío a usted, guardándome mi llave. Usted coloca también su propio candado en la caja, lo cierra, conserva su llave y me devuelve la caja con dos candados. Yo retiro mi candado con mi llave y le devuelvo a usted la caja, y entonces quita su candado y saca el mensaje. ¡Y ninguno de los dos necesita saber nada sobre la llave del otro! En la vida real se utilizan números en lugar de llaves. Codifique su mensaje en algún número grande, N, y multiplíquelo por su número primo grande secreto p para obtener el número Np. Transmítame Np y yo lo multiplico por mi número primo secreto q para obtener el nuevo número Npq. Yo le devuelvo a usted Npq y usted lo divide por p para obtener Nq que luego me devuelve. Yo lo divido por q y obtengo N que es el mensaje. En ninguna etapa necesito conocer p ni usted conocer q, y si cualquier otro intercepta los números compuestos que nos estamos enviando de ida y vuelta, se enfrentaría con la tarea de encontrar los divisores primos de cierto número gigantesco, lo que le llevaría decenas o centenas de años. Para evitar dicha posibilidad cambiamos simplemente nuestros números p y q con cierta frecuencia. Aunque esta idea es brillante y sencilla, sólo se viene utilizando desde hace menos de veinte años.
En el prólogo de Pedro Guirao a “
Soy uno de los redactores de la Ponencia Política “Sin medias tintas” que se presenta a la consideración de los compromisarios en el X Congreso Provincial de
En
Pongo aquí una interesante reflexión sobre la 
Unos extractos del

Ahora supongamos una segunda opción. El
En el póstumo e inconcluso “La filosofía de Russell (Un estudio de su evolución)” de Alan Wood (ver apéndice final de
Extracto de
Es curioso cómo a veces un


Dios -si existe- debería ser capaz de construir un sistema lógico-matemático completo. En mi post
En la “
He escrito unos aforismos sobre
“Los gatos andan de puntillas” (aunque no sea una
“Todos los gatos tienen algo de
“Nunca trates de aguantarle la mirada a un gato”.
En el
[Individualmente no somos perfectos y podemos tener flaquezas personales que nos lleven a obrar mal no realizando las elecciones correctas, pero no quiere decir que se deba justificar social y moralmente todo comportamiento. Al igual que una persona puede saltarse un semáforo siendo consciente de que obra mal puntualmente, pero que defiende la aplicación de unas reglas generales de tráfico que hemos de seguir todos, incluyendo aquella que vulnera conscientemente.]
“
Acabó siendo una
Mi buen amigo 

En el pasado 
He
En mi post
Suponiendo ciertas ideas acerca de
Así habríamos considerado el problema del
El
En el libro 